GENERALIDADES SOBRE LAS LESIONES
EN LA ESPINA DORSAL Y EN LA MÉDULA ESPINAL

La columna vertebral o espina dorsal es una estructura compleja y articulada formada por un cúmulo de huesos, fibras y cartílagos que se distribuye a lo largo de nuestra espalda, desde la cabeza y el cuello hasta la zona de la pelvis.

Su función fundamental es el sostén de nuestra anatomía y nuestro cráneo, a la vez que ofrece una indispensable protección y envoltura a la  médula espinal, una formación de nervios que distribuye los impulsos nerviosos por todo el cuerpo, recibiendo información del mismo y transmitiéndola al cerebro.

Como se desprende de lo dicho, ese conjunto formado por columna y médula espinal es tremendamente sensible y delicado, debido a las importantes funciones que asume dentro de nuestro organismo. Ello implica que cualquier lesión o dolencia en éstas podría revestir consecuencias fatales, además de permanentes.


» Las lesiones de médula espinal

La gravedad de las lesiones en la médula espinal radica en que suponen una interrupción del flujo de información entre el cuerpo y el cerebro. Por su causa, no se pueden transmitir órdenes ni recibir datos a partir de ese lugar en que se padeció el daño.

Ello implica la imposibilidad de mover el cuerpo y los miembros a partir de ese lugar. Y si el daño hubiera tenido lugar en el cuello, la víctima del accidente quedaría postrada en una cama sin movilidad ni sensibilidad más allá de su propia cabeza.

En su mayor parte, estas lesiones son ocasionadas por traumas. En este ámbito aparecen como primera causa los accidentes de tráfico (hasta un 50% de los nuevos casos de lesión espinal son ocasionadas por las mismas), seguidos por las caídas, sobre todo entre mayores de 65 años, y las lesiones deportivas.
No obstante, hay otros tipos de dolencias y patologías que también pueden dar lugar a estos daños en la médula, entre otras:

  1. El cáncer de médula.
  2. El polio, una enfermedad que afecta al sistema nervioso central dando lugar a la inflamación de las neuronas de la médula y el cerebro; causando parálisis y atrofia muscular, pudiendo derivar en deformidades y, en casos más graves, en el fallecimiento del paciente.
  3. Afortunadamente, esta enfermedad está prácticamente erradicada en nuestros días en la práctica totalidad de países.

  4. La espina bífida, un tipo de malformación congénita que se desarrolla durante la gestación y que consiste en que una o varias vértebras no se han fusionado correctamente, quedando por ello la médula espinal sin protección ósea.

Fundamentalmente es la carencia de ácido fólico en la madre en los meses previos al embarazo y durante los 3 meses siguientes al mismo la que lo causa, si bien en algunos casos puede deberse a factores genéticos y hereditarios.


» Actúa en caso de responsabilidad ajena

Si el daño en la columna o en la médula espinal que hubieras sufrido tuviera por origen un acto en el que concurriera la culpa o la negligencia por parte de otra persona, y tuvieras las suficientes pruebas y fundamentos para demostrarlo, podrías considerar interponer una Demanda por responsabilidad civil extracontractual.

Con ella podrías optar, en caso de que la Justicia te diera la razón, a obtener una compensación económica que te permitiera paliar en cierto modo el daño sufrido, si bien no habrá nada que pueda hacerte recuperar tu sensibilidad y movilidad.


José Alberto Andrío
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