COMPENSACIÓN POR ENFERMEDAD DERIVADA La salud de nuestro sistema respiratorio es muy frágil, y puede verse muy mermada por la exposición a ciertas sustancias químicas o partículas de polvo que flotan en el ambiente. Una de esas sustancias nocivas, muy conocida por todos, es el amianto.
El Amianto o asbestos. Su prohibición en nuestro país
El amianto, también llamado asbesto, es un compuesto de uso muy frecuente en ciertas industrias como la Construcción o el Sector del Automóvil por su capacidad para resistir la corrosión y las temperaturas elevadas. Desde 2002 está totalmente prohibido su uso en nuestro país, a raíz de la implantación de nuevas normas comunitarias.
Pese a dicha prohibición y a la extensa regulación sobre este material, numerosas empresas españolas han continuado empleando amianto en materiales de protección como guantes o delantales, que facilitaban a sus trabajadores.
Para ciertas industrias en las que el contacto con este material es inevitable, se han desarrollado normas especiales que tratan de limitar en la medida de lo posible la exposición al mismo por parte de los trabajadores.
Las consecuencias de la exposición al amianto
La exposición continuada a este material genera un tipo de cáncer denominado “Mesotelioma Pleural Maligno”, o MPM. Ello sucede por la acumulación de tejido de tipo cicatrizal en los pulmones, generándose una pérdida de la función pulmonar.
Las cifras resultan aterradoras: Se registran anualmente entre 250 y 300 nuevos casos de ese tipo de cáncer en España, si bien se estima que a partir de 2015 la cifra se elevará hasta los 500 anuales. La mayor parte de los mismos se derivan de la exposición laboral a este material.
Hay múltiples perfiles profesionales que pueden desarrollar problemas de salud por el mismo: obreros, electricistas, ingenieros, mecánicos, soldadores e incluso empleados de astilleros. También sus familiares podrían desarrollarlos en caso de entrar en contacto con prendas empleadas por los mismos en su trabajo.
Pese a la actual restricción sobre su uso, la enfermedad puede tardar muchos años en manifestarse, lo cual dificulta enormemente la prueba. Por otra parte, tareas como el derribo de edificios antiguos en los que sí hubo uso del material, o de reparación o revisión de automóviles, o de desguace de navíos sí implican aún hoy en día la exposición al mismo.
Opciones para el afectado
El tratamiento de la enfermedad está muy limitado en nuestros días, estando la opción de intervenir quirúrgicamente disponible tan solo para el 15% de los casos. Este desolador panorama ha hecho que hayan venido reconociéndose judicialmente ciertos derechos a favor de los afectados, así como de los familiares de fallecidos por su causa.
Si sufrieras las consecuencias de la exposición al material en tu trabajo, o si un familiar hubiera fallecido por su causa, no dudes en poner tu caso en manos de un abogado, que puede defender apropiadamente tu reclamación.