EL SÍNDROME DEL TRABAJADOR¿Tiendes a involucrarte fuertemente en aquello que haces? ¿Alguna vez te has sentido poco valorado/a en tu trabajo? ¿Crees que los esfuerzos que has venido realizando para tu Empresa no se están viendo recompensados en absoluto?
Si todas estas preguntas te causan desasosiego porque sientes que la respuesta a todas ellas es afirmativa, probablemente padezcas el llamado “Síndrome del Trabajador quemado”, en inglés “Burn-out Syndrom”, que consiste básicamente en el agotamiento profesional del trabajador.
Se trata de una enfermedad que implica en una extenuación física, emocional y psicológica causada por el deber o la tendencia a involucrarse en situaciones emocionalmente demandantes, durante un periodo de tiempo prolongado. En otras palabras, el que lo padece se siente desbordado por sus circunstancias laborales.
Causas que lo generan
Esta patología puede venir motivada por diversas causas. Especialmente, la realización de actividad laboral por periodos de trabajo superiores a las ocho horas, no habiendo cambiado de ambiente laboral en mucho tiempo, puede dar lugar a este síndrome, sobre todo cuando la remuneración obtenida no va en consonancia con ese esfuerzo realizado.
El origen del mismo suele ser la percepción de un excesivo desequilibrio entre las responsabilidades asumidas y la capacidad de recuperación y gratificación.
Síntomas de este Síndrome
El principal elemento caracterizador de este estado es un fuerte sentimiento de desasosiego y desgaste, acompañado por otros factores como el trastorno de sueño, la irritabilidad, la baja autoestima o una fuerte sensación de impotencia ante la propia situación personal.
Se siente que, pese al duro trabajo desempeñado para la Empresa, éste parece no tener fin, con una acusada sensación de “no llegar a todo”. Ello unido a una pérdida de empatía frente a los demás.
Dolores de cabeza, mareos, dolores musculares, trastornos digestivos, manchas cutáneas, trastornos respiratorios y circulatorios o cambios súbitos de peso son todos ellos síntomas físicos de esta patología.
En todo caso, el diagnóstico del síndrome es muy complicado. Los estudios han verificado hasta cuatro fases en su desarrollo:
Profesiones especialmente proclives al mismo
Son generalmente aquellas profesiones más expuestas al contacto con el público las que pueden generarlo. Así: enfermeros, médicos, profesorado o teleoperadores tienen la mayor tendencia a desarrollar el síndrome, que por otro lado es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres. También tiene cierta incidencia entre los estudiantes.
En todo caso, a mayor grado de implicación en el trabajo por parte del empleado, en muchos casos priorizándolo por encima de su propia vida personal, mayor probabilidad de padecer este síndrome.
Su tratamiento como enfermedad profesional
Puesto que esta patología psicológica tiene un origen claramente laboral, sin duda tendrá un carácter profesional, pudiendo derivar en una Incapacidad Temporal, o bien, en casos extremos, en una
Incapacidad Laboral de carácter Permanente.
Como hemos dicho, el principal escollo a superar será la dificultad en el diagnóstico, así como el cierto desconocimiento que existe sobre la misma, si bien cada vez lo es menos. Eso sí, no pueden albergarse dudas sobre su impacto en el trabajador y sobre su potencial incapacitante.