TIPOS DE LAS CAUSAS En el trabajo hay tropiezos, caídas de objetos, resbalones, fallos eléctricos y otros eventos que, inevitablemente, dan lugar a accidentes en los que se ven involucrados los trabajadores, sufriendo éstos lesiones de muy variada consideración.
Podemos aquí mencionar un listado ejemplificativo de lesiones laborales frecuentes:
Pese a que hemos limitado esta lista a unos cuantos tipos de lesiones, en la práctica existen muchas otras que también podrían tener lugar en el puesto de trabajo.
Tristemente ocurre en muchas ocasiones que la Empresa no ofrece a los trabajadores el equipamiento adecuado. También, hay casos en los que éstos se ven sometidos a cargas de trabajo excesivas, especialmente en épocas de mayor demanda de producción, lo cual puede conducirles a dolencias musculares, sobrecargas y contracturas.
El planteamiento de la reclamación
Las posibilidades de éxito de tu reclamación dependerán de si del accidente que sufriste tuvo lugar algún tipo de culpa o negligencia tu empleador. Para ello deberías alegar específicamente cuál fue la acción u omisión de tu Empresa que ocasionó tu accidente.
Así, por ejemplo, si la falta de un mantenimiento adecuado hiciera que la superficie de una de las naves fuera excesivamente resbaladiza y se acumularan los charcos, o si tu accidente sucedió por la falta de mantenimiento de una máquina, tendrás bastantes posibilidades de reclamar con éxito, siempre que puedas probar con garantías que ello ocurrió de esa forma y se hubiesen producido daños de consideración.
En todo caso, es preciso si tu o tus compañeros advertís algún tipo de fallo en las Medidas de Seguridad de la Empresa que lo pongáis en conocimiento de vuestros superiores, a efectos de que se puedan tomar las medidas oportunas para resolverlo, tal y como señala la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
Y no olvides que la precaución debe empezar por ti mismo. Actúa siempre con precaución, pues de no hacerlo las consecuencias podrían ser desastrosas.