LOS ACCIDENTES EN EL LUGAR DE TRABAJO Pese a que ciertas ocupaciones, por su naturaleza, presentan más riesgos de accidente que otras, siempre podrías sufrir algún accidente. Cabría cuestionarse si puede hablarse de algo así como una “cultura de la seguridad” en el lugar de trabajo.
Profesiones como las de trabajador de la construcción, minero o transportista llevan consigo diversos riesgos muy elevados de acuerdo con la actividad que deben desarrollar. Sin embargo, una oficina también puede ser el escenario de accidentes, y hay muy pocas personas, y lo que es más preocupante, muy pocos Empresarios; que parecen percatarse de ese hecho.
El grado de seguridad de un lugar de trabajo cualquiera siempre está en función de la actitud y la sensibilidad de trabajadores y jefes hacia la misma. Es un hecho que la mayor parte de los accidentes se originan a causa de caídas y resbalones en las instalaciones, o por el uso de maquinaria u objetos pesados.
El empleo de instrumental o de equipamientos defectuosos o peligrosos es otra de las principales causas de accidentes, viéndose generalmente motivada por una deficiente supervisión y revisión de equipos. La escasa o nula formación que reciben los empleados encargados de manipularla hace el resto.
Así pues, no en todos los lugares de trabajo se ha establecido lo que hemos denominado como una “cultura de la seguridad”, a causa generalmente de la falta de consideración y sensibilidad por parte de los agentes implicados.
Y es que generalmente se piensa que los accidentes los sufren otros, viéndose como algo lejano y que nunca podría suceder. Hasta que finalmente sucede lo inevitable.
La formación de los trabajadores
Los empresarios deben dar ciertas instrucciones a sus nuevos empleados acerca del modo en que éstos podrán desarrollar sus actividades de modo seguro, lógicamente en función del grado de peligrosidad del puesto que vayan a desarrollar.
El incumplimiento de esta obligación podría hacer que en caso de accidente el trabajador tuviera un Derecho a recibir una compensación en forma de indemnización, algo perfectamente legítimo dado que los daños o lesiones que sufrió acontecieron por no haber sido formado adecuadamente.
La mejora de la “cultura de la seguridad”
La mejora de la misma depende del grado de compromiso del Empresario fundamentalmente, dado que la Normativa sobre Prevención de Riesgos le impone una serie de deberes muy precisos en este apartado, entre los que destaca la elaboración de un Plan de Prevención de Riesgos, en el que evidentemente el trabajador debe asumir su parte.
Los trabajadores, por su parte, también deben asumir un papel activo en todo el proceso, advirtiendo a sus superiores los posibles peligros presentes en las instalaciones, de modo que se puedan tomar las medidas oportunas sobre los mismos.
En definitiva, ignorar todas estas necesidades puede resultar fatal tanto para la Empresa como para los propios empleados.