NO PUEDO TRABAJAR, Y ¿AHORA
QUÉ?
Estimado Alberto:
Me llamo Juan, tengo 57 años, trabajo
en una pequeña fundición desde hace veinte, mi puesto
de trabajo es el de calderero; Como tu ya sabes, mi cometido requiere
de grandes dosis de fuerza física para manejar piezas de
gran volumen y peso.
Nunca he tenido ningún problema para
realizar mi trabajo, puesto que siempre he gozado de buena salud
y fortaleza física. Pero, desgraciadamente hace tres años,
al transportar en una carretilla una pieza pesada, sentí
un gran dolor en la espalda y me quede inmovilizado.
La empresa se portó muy bien, me llevó
a Urgencias y estuve de baja médica. Durante todo este tiempo,
recibí rehabilitación, corrientes, masajes y la medicación
pertinente sin que, transcurridos 18 meses, se resolviese el problema.
Se me propuso por la Inspección Médica
para la valoración de una posible incapacidad permanente
total para mi trabajo habitual de calderero.
Yo creía arreglada mi situación,
pero recibí la desagradable sorpresa de que me había
sido denegada por lo que tuve que volver a trabajar en la calderería,
reanudando la actividad que me causó la lesión.
Han transcurrido nueve meses desde entonces,
tengo un dolor insoportable en la espalda, no aguanto el ritmo de
ocho horas trabajando, mis compañeros me echan una mano,
pero cada vez es más evidente para mis jefes que mi rendimiento
es mínimo, y aunque me aprecian, están asesorándose
para buscar una solución, ante esta situación, me
pregunto qué puedo hacer, cuáles crees que van a ser
los ofrecimientos que me hagan. Te ruego que me contestes lo antes
posible porque estoy muy angustiado.
Firmado : JUAN
QUERIDO JUAN
He de decirte que lo primero
que tienes que hacer es tranquilizarte. Para todo problema hay una
solución. La situación que tanto te preocupa
no es tan infrecuente en el mundo laboral.
Varias son las posibilidades con que las que cuentas:
• La empresa posiblemente
te va a ofrecer el pactar un despido improcedente, con él
tendrás derecho a una indemnización y podrás
acceder a las prestaciones por desempleo además, la posibilidad
de solicitar a los 60 años la jubilación anticipada.
Pudiendo ser una solución, creo que no es la más acorde
con tus circunstancias, porque se verá mermada tu economía
familiar al percibir un 60 % de tu base reguladora.
• Tu podrías
proponerles una reducción de la jornada laboral, tendrías
que sopesar dos cosas, primero: el hecho de sí con trabajar
una jornada inferior a las ocho horas, mejoran o resuelven tus dolores
de espalda, y segundo: Que la prestación por jubilación
también quedaría reducida en la misma proporción
que tus horas de trabajo.
• O podrías solicitar un cambio en
tus funciones, es decir un cambio de puesto de trabajo a otro que
te exigiese un menor esfuerzo físico, acompañado de
una Incapacidad Permanente Total. Esta viene definida en la ley
como aquella que impide desarrollar todas o las fundamentales tareas
de tu profesión habitual. Es decir, es una incapacidad meramente
profesional, en la que se deben poner en relación el puesto
de trabajo que desarrollas y las lesiones que padeces.
• Te propongo como alternativa más
razonable y más beneficiosa, tratar de que seas declarado
en situación de Incapacidad Permanente en grado de Total
que, dada tu edad, supondría recibir un 75 % de la base reguladora.
Me dices que ya lo intentaste hace dos años y que no te fue
otorgada, sin embargo, esto podría cambiar con el asesoramiento
de un buen profesional, el cual te indicará los trámites
pertinentes y los pasos a seguir.
Para tener éxito en tu reclamación
de Incapacidad Permanente Total, deberás demostrar esta relación
entre tus dolencias y el trabajo que desempeñas; Que tus
lesiones son definitivas, y que por tanto, no admiten mejoría
o cura con ningún tipo de rehabilitación o intervención
quirúrgica.
Tu médico deberá acreditar estos
extremos o remitirte a un especialista que, tras examinarte, emita
informes detallados de tu situación. Es fundamental que guardes
estos informes, si te faltara alguno, solicita tu Historial Clínico
al Hospital o Centro donde te hayan efectuado la exploración,
a través del Departamento de Atención al Paciente.
La Ley te asiste.
Mi última recomendación es que con
esta documentación acudas a un Abogado que sea de tu confianza,
especializado en materia laboral y de Seguridad Social, que te orientará
y guiará en los pasos necesarios a seguir para conseguir
la prestación.
No te dejes llevar por la corriente, un buen asesoramiento
a tiempo te ayudará a ahorrar tiempo, esfuerzo, dinero y
frustraciones, y te orientará en la consecución de
las pruebas y documentos que necesitas, y hará más
fácil la obtención de tus objetivos, pide ayuda, los
errores se suelen pagar muy caros.
Firmado: Tu Letrado.

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