RIESGO DE LESIONES EN
LOS ACCIDENTES DE BICICLETA
Diariamente podemos constatar en nuestras calles y carreteras el auge que la bicicleta, como medio de transporte, viene experimentando, siendo cada vez mayor su número de usuarios en nuestro país.
Sus ventajas sobre otras formas de desplazamiento son numerosas: permite un considerable ahorro de dinero, no ocasiona problemas de aparcamiento, es un medio plenamente limpio y además permite a quien la emplea realizar algo de ejercicio, algo tremendamente valorado en nuestros días.
Todos esos factores hacen de la bicicleta un medio ideal en los desplazamientos en ciudad. Sin embargo, se da la circunstancia de que nuestras calles y avenidas en muchos casos no están preparadas para su empleo, con una todavía reducida red de carriles bici, lo que da lugar a un terreno abonado para que tengan lugar los accidentes.
En definitiva, los ciclistas que optan por circular por la calzada se ven expuestos a un grave riesgo, tan solo comparable al que asumen los que deciden practicar este deporte en vías interurbanas debiendo compartir su trayecto con vehículos que superan con creces su velocidad y que, en muchas ocasiones, no respetan su obligación de guardar una distancia mínima a la hora de rebasarlas.
» Riesgo de lesiones por el empleo de la bicicleta
Un grave riesgo se deriva del uso de la bicicleta, como se pone de relieve en las alarmantes estadísticas sobre accidentes de circulación. Según los últimos informes, el número de fallecidos en accidentes de tráfico con bicicleta alcanza los ochenta en promedio anual, habiendo aumentado hasta en un 14% estos siniestros respecto al pasado año.
Así, mientras el resto de accidentes han disminuido sobremanera gracias a las modificaciones sobre el Código de Circulación, los accidentes en bicicleta siguen produciéndose, con una frecuencia cada vez mayor.
En su mayoría, estos accidentes tienen lugar en desplazamientos por vías interurbanas, sobre todo cuando éstas son especialmente estrechas y carecen de arcenes con una dimensión adecuada. La impaciencia de muchos conductores es detonante, generalmente, en este tipo de siniestros.
Entre las lesiones más graves que un ciclista puede sufrir en este tipo de eventos se encuentran:
En otras ocasiones, cuando los fragmentos de hueso del cráneo quedan incrustados en la corteza cerebral, es necesaria una intervención quirúrgica para tratar de reparar el daño sufrido.
A consecuencia de la misma, el paciente puede sufrir mareos, migrañas, déficit de sueño y dolores de cabeza continuados, en los casos menos graves. La lesión podría, en supuestos más graves, dar lugar a pérdidas de memoria o de concentración, haciendo necesario en muchos casos someterse a cuidados médicos continuados.
» La necesidad del ciclista de respetar todas las precauciones
Como vemos, este es un tema especialmente serio. El ciclista debe ser consciente en todo momento de los riesgos que asume al utilizar este transporte, especialmente en vías interurbanas, y respetar todas las medias de precaución (por ejemplo, circular en fila cuando se desplaza en grupo).
Si sufriera algún tipo de daño a causa de una imprudencia al volante por parte de otro conductor, ello podría determinar la obligación para este último de indemnizarle por los daños y perjuicios ocasionados, pudiendo incluso derivarse consecuencias penales para ese conductor infractor
José Alberto Andrío
www.aa-indemnizaciones.com