LA NORMATIVA SOBRE LA OBLIGATORIEDAD DEL USO
DEL CASO Y LOS ACCIDENTES DE MOTOCICLETA
Como bien sabrás, el casco es el elemento de seguridad activa más importante y efectivo para tu protección y la de tu acompañante cuando utilizas tu motocicleta o ciclomotor.
Se calcula que su empleo reduce el riesgo de fallecimiento en caso de accidente hasta en un 73% de los casos, disminuyendo la probabilidad de padecer lesiones graves hasta en un 85% de los sucesos.
No llevar un casco homologado y debidamente abrochado, entre otras cosas, implica un riesgo hasta tres veces mayor de sufrir lesiones cerebrales en caso de accidente. Todos estos datos explican por qué desde hace varios años su uso es obligatorio para desplazamientos urbanos e interurbanos en nuestro país.
Según las estadísticas, hasta un 8% de las víctimas de accidente en carretera y un 14% de las que se produjeron en zonas urbanas no utilizaba el casco al emplear su motocicleta. En el caso de los ciclomotores, esas cifras ascendieron hasta el 32 y el 36%, respectivamente.
Y, pese a que pudiera parecer increíble, su utilización en algunos lugares de nuestro país es muy limitada, no llegando al 45% en algunos municipios. Por Comunidades, Extremadura, Andalucía y Murcia son las que menor empleo del mismo registran.
» Las consecuencias de no emplearlo
Ya hemos visto el grave riesgo que entraña para la salud del motorista no emplear este medio de protección mientras transita por las vías, tanto urbanas como interurbanas.
A aquél sería preciso añadir, además, el riesgo de ser sancionado, sufrir una pérdida de puntos del carnet e incluso inmovilización de la motocicleta o ciclomotor hasta que se disponga del mismo en caso de no emplearlo y ser descubierto en esa actitud por un Agente de la Autoridad.
Pero hay, además, otra consecuencia bastante desconocida por la mayoría de los usuarios derivada de la no utilización del casco.
Y es que si no hubieras empleado debidamente esa protección (por no llevarlo, por usar uno no homologado o por no llevarlo bien colocado y debidamente abrochado), podría entenderse que, al menos parcialmente, tu lesión derivada del accidente fue causada por tu propia negligencia al no emplear esa medida de seguridad de forma adecuada.
En otras palabras, se entendería que habrías contribuido a tus propias heridas no empleando el casco tal y como viene exigido por la Normativa de Tráfico. Y ello puede suponer un impedimento, o cuando menos una grave limitación, ante tu posible derecho a obtener una indemnización por el accidente.
Así pues, sería más que conveniente, por tu propio bien, que no te expusieras a los graves riesgos tanto de salud como económicos que podría causarte no utilizar el casco. Hazlo por ti, pues de otra forma acabarás lamentándolo.
José Alberto Andrío
www.aa-indemnizaciones.com