ERRORES QUE
CUESTAN DINERO
Muchas veces, por no dedicar tiempo, esfuerzo o dinero a nuestros intereses, cometemos errores que nos cuestan caros, lo importante es saber reconocerlos para poder evitarlos, aquí te ofrecemos algunos ejemplos más comunes.
INERCIA: Cuando considero que me corresponde pero espero a que me lo den, me dejo llevar, y no hago el esfuerzo por conseguirlo.
Si crees que tienes derecho a algo no esperes a que se solucione sólo, porque no lo hará, mas bien perderás la posibilidad de reclamarlo, el tiempo corre en tu contra, pon manos a la obra cuanto antes.
PEREZA: Es el ya lo haré, ahora no tengo tiempo, estoy muy ocupado, otra vez lo mismo, no me apetece,....Evitar la inactividad.
Si yo no puedo dedicar tiempo a lo que me interesa, los demás tampoco. Contra la pereza diligencia, si verdaderamente no te puedes encargar de un asunto, llévalo a alguien que sí pueda hacerlo. Cuanto antes te pongas en marcha más posibilidades tienes de conseguir tus objetivos, a la hora de reclamar el tiempo cobra una gran importancia.
CALCULO: Cuando crees que por ti mismo vas ahorrar tiempo y dinero, y conseguir tus metas más fácilmente.
Estas equivocado, si tienes muy claro lo que quieres, necesitas un asesor que te indique si eso es posible y los pasos a dar, evitarás dar palos de ciego y el no saber a dónde vas.
IGNORANCIA: El firmar documentos puede tener consecuencias irreversibles, nefastas, y perjudiciales para tus intereses.
No podemos ser tan confiados, aunque nosotros vayamos de buena fe, los demás tienen sus propias metas que conseguir y, normalmente son contrarios a las nuestras. Antes de firmar nada, hay que leer bien todo documento y, en caso de dudas, preguntar o asesorarse.
CONFORMISMO: Conformarse con lo que nos dan, muchas veces es más cómodo, pero eso nos impide saber qué es a lo que estamos en realidad renunciando.
Puede que esta solución sea la que más te convenga, pero no puedes dejar que otros decidan por ti, tienes que tener toda la información posible sobre tus posibilidades en la mano, y saber qué es lo que pierdes o qué es lo que dejas de ganar.
SEGUIR LOS CONSEJOS DE LA CALLE: De las personas que está a tu alrededor que, sin conocer el fondo y el matiz del asunto, se permiten el lujo de dar soluciones.
No todos los casos son iguales y lo que sirve para uno, no tiene por qué servir para otro, muchas veces algo aparentemente pequeño es de vital trascendencia para la solución del caso.
CREDULIDAD: Si la Seguridad Social o el Seguro privado dice "esto" será que tienen razón, porque ellos saben más que yo.
Siempre hay varias formas de ver la misma cosa, tienes que saber qué es lo mejor para ti y no fiarte de lo que digan los demás aunque sea la Administración o el Seguro, ellos también se pueden equivocar o tener otros intereses en juego distintos de los tuyos. Si no estas de acuerdo con alguna contestación recibida, entérate si existe alguna solución que te convenga más.
VOLUMEN: Cuantos más papeles meta mejor documentado estará el asunto. Los documentos médicos no se valoran a peso, sino por su contenido.
El mucho papeleo puede desmotivar a la lectura, sobre todo cuando se es lego en la materia, un dossier grueso no significa un buen trabajo, hay que saber separar el trigo de la paja, si tú no sabes, busca alguien que sepa.
FALLOS: Rellenar cuestionarios de peticiones, solicitudes, formularios,... sin asesoramiento previo no es tan fácil.
En ocasiones, podemos incluir datos erróneos o de interpretación dudosa. La Administración o los Seguros privados no pierden el tiempo con solicitudes o peticiones que no están debidamente cumplimentadas, y menos con aquellas que contienen omisiones o datos falsos, además no siempre están dispuestas a solucionar las dudas que la falta de claridad pueda ocasionar.
Los Tribunales no van a defenderte de tus propios errores, no pueden saber si ha sido una equivocación o lo has querido así, sólo un profesional puede ayudarte en estos casos presentando tu defensa como mejor se adapte a tus intereses.
CREER EN LOS MILAGROS: Recurrimos al Abogado cuando ya no sabemos qué hacer, como última instancia, la solución se ve fea, pero ya me lo arreglará.
Hay que acudir a un profesional antes de llegar a esta situación. El ejercicio de tus derechos está sometido a la ley; los plazos legales y los procedimientos están para ser cumplidos y no se pueden establecer a nuestra conveniencia, sobre todo, hay que ser consecuentes con nuestros propios actos. No siempre hay forma de volver atrás.
PREOCUPACION: No conocemos cuáles son nuestros derechos, opciones, posibilidades, alternativas,...
Cuando nosotros mismos no nos preocupamos por saber, luego no nos podemos quejar, ni exigir lo que no hemos obtenido. Tenemos los derechos, pero también la obligación de conocerlos y la posibilidad de ejercitarlos. Nadie nos va a dar lo que no hemos pedido, ni lo vamos a echar de menos si no lo conocemos.