INVALIDEZ PERMANENTE
POR INSUFICIENCIAS CARDIACAS
Nuestro corazón, cuando éste se encuentra en buenas condiciones, actúa como una potente máquina que bombea sangre por todo nuestro organismo, transportando compuestos tan necesarios como el oxígeno hacia las células para que éstas realicen sus funciones.
Una insuficiencia cardíaca implica que éste órgano, generalmente por alteraciones en la funcionalidad del miocardio (el músculo que interviene en el movimiento del corazón) o a causa de la estenosis valvular, las arritmias o la hipertensión; carece de la capacidad necesaria para bombear el volumen necesario de sangre, y en particular de oxígeno, que el cuerpo requiere.
Se trata de una enfermedad especialmente presente entre la población anciana, constituyendo la principal causa de hospitalización entre los países occidentales.
No obstante, en otras personas ésta se manifiesta en épocas más tempranas, en un principio de forma muy sutil, y únicamente al llevar a cabo actividades que requieren grandes esfuerzos, por ejemplo al hacer ejercicio. En estadios más avanzados, su sintomatología se advierte incluso encontrándose el paciente en reposo.
» Síntomas de la insuficiencia cardiaca
Esta enfermedad cardiovascular presenta entre sus principales señales:
» Factores de riesgo de la Insuficiencia cardiaca y tratamientos disponibles
Los pacientes con mayor grado de exposición frente a posibles insuficiencias cardiacas son aquellos que hubieran sufrido en el pasado ataques al corazón, así como los que padecieran hipertensión arterial, arritmias, enfermedades coronarias o patologías valvulares o en el miocardio.
También se exponen a un riesgo mayor de desarrollar la enfermedad las personas con un historial de abuso del alcohol y de las drogas.
En función del factor que se hubiera identificado como causa de la insuficiencia cardiaca, podrían establecerse unas u otras opciones de tratamiento. Empleo de diuréticos, de nitroglicerina, intervenciones quirúrgicas para la implantación de stents que amplíen posibles estrechamientos en venas o arterias o para la colocación de marcapasos; o incluso trasplantes de corazón son, entro otros, posibles remedios frente a aquella.
» Invalidez laboral derivada de esta patología
A través de diversas pruebas podría determinarse el grado de afección que presenta el paciente a causa de su insuficiencia cardiaca, pudiendo distinguirse cuatro grados en la misma, siendo el primero de carácter muy leve (presentándose aquí la fatiga únicamente al realizar esfuerzos considerables) y el último de naturaleza grave, pudiendo el paciente fatigarse incluso al estar en reposo.
Conforme más extenuantes fueran las tareas propias del trabajo desempeñado por el mismo, menor debería ser el grado de ésta insuficiencia que debería acreditar para poder obtener la invalidez.
Así, si su trabajo le requiera esfuerzos físicos considerables, una insuficiencia de clase 2, o incluso de clase 1, podría bastar para determinar su invalidez permanente. Por otra parte, si su trabajo fuera sedentario, por ejemplo por desarrollar su labor frente a un ordenador, sería preciso acreditar una de tipo 3 o 4 para poder optar a la invalidez.
José Alberto Andrío
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