EL CASO DE UN CIRUJANO QUE CAUSÓ Antonio fue víctima de un claro caso de negligencia médica que le llevó a perder la visión en uno de sus ojos por la falta de diligencia mostrada por el cirujano que le atendió.
Su particular tragedia comenzó al ser víctima de un atraco, sufriendo en el mismo un fuerte golpe que le causó una fractura en la masa ósea que rodea uno de sus ojos. Ello provocó que no pudiera mover aquél a partir de un determinado punto, causándole ello problemas de doble visión.
No obstante, ese ojo se encontraba en perfecto estado. Prueba de ello es que al cerrar el otro su visión era perfecta, dentro de los límites impuestos por la lesión sufrida.
Así, Antonio acudió con su problema de forma inmediata ante el oculista. Éste, una vez examinado, le expresó que sería sometido a un procedimiento “rutinario” y que no tenía nada de lo que preocuparse, dado que ya había practicado en numerosas ocasiones el procedimiento que se le iba a practicar.
El plan era el siguiente: se trataba de retirar su músculo del fragmento de hueso para entonces arreglar la fractura. El doctor manifestó que sería una intervención sin complicaciones.
Finalmente, ésta tuvo lugar y en principio todo fue bien. Su ojo fue cubierto con un parche y se le dijo que debía volver al día siguiente. Fue entonces, cuando se le retiró ese parche, que Antonio exclamó: “No puedo ver nada, ¿Está seguro de que ya ha retirado el parche?”.
Un nuevo examen reveló que el nervio óptico de su ojo parecía muerto. Se le realizó una resonancia magnética para verificar cuál podía ser la causa de su problema, descubriendo con ella que accidentalmente ese oculista lo había cortado por la mitad, causándole esa pérdida permanente de visión.
La decisión de reclamar por negligencia médica ocular
Antonio decidió interponer una Demanda por el perjuicio que se le causó. Durante el Juicio se evidenció que realmente ese oculista carecía de la preparación suficiente para practicar la intervención, habiendo realizado un número muy reducido de las mismas.
En su mayor parte, este tipo de intervenciones son realizadas por cirujanos oculares, que las llevan a cabo de manera regular. Así, los dos puntos esenciales en este caso acabaron siendo:
Conclusiones
Este caso ejemplificativo supone un claro exponente de lo que podría considerarse como una negligencia médica indemnizable, por el enorme perjuicio de carácter permanente causado con ella a un paciente.
Si hubieras sufrido tú mismo lo que consideras como una mala práctica por parte de algún facultativo médico a causa de la cual se derivaron daños permanentes para tu salud, plantéate interponer una reclamación.
Ello te permitiría obtener una Compensación que podría paliar, al menos en parte, tu daño sufrido, y además podrías ayudar a evitar que otras personas pudieran ser víctimas de este tipo de actos desafortunados en el futuro.