NEGLIGENCIA MÉDICA COMETIDA
DURANTE UNA COLONOSCOPIA
La colonoscopia es un
procedimiento médico, que se realiza con una
finalidad de diagnóstico y permite una visualización directa de todo el intestino grueso y de la parte final del intestino delgado, pudiendo servir,
además, para extraer muestras de tejido (biopsias) de dichas zonas. Esta prueba es realizada por gastroenterólogos.
Como es lógico, se trata de una
técnica muy sensible, y que requiere de una gran dosis de cuidado por parte de esos facultativos, pues podría dar lugar a perforaciones en esas zonas tan delicadas, requiriendo en ese caso de cirugía reparadora de emergencia.
¿Negligencia médica en la colonoscopia?
Debemos plantearnos la siguiente cuestión: ¿El hecho de causar accidentalmente una perforación de esa naturaleza podría dar lugar a negligencia médica?
Para ello es preciso partir de la premisa de que
cualquier procedimiento médico está sujeto a ciertos riesgos derivados de su propia naturaleza, y una exploración de colon con un utensilio que, por definición, es capaz de extraer muestras de tejido podría dar lugar a que con el mismo se causara algún tipo de daño en la zona. Es un riesgo asociado a la propia técnica.
Así, el
hecho de causar fisuras de esa naturaleza no tiene por qué implicar, per se, la existencia de negligencia. De hecho, normalmente el doctor pondrá todo su cuidado en la realización de la intervención, por lo que en la mayor parte de las ocasiones no se considerará que ésta haya existido, no surgiendo, pues, derecho alguno a obtener una compensación.
Entonces, ¿Cuándo podría hablarse de negligencia o error médico en estas intervenciones?
Es el
descuido por parte del gastroenterólogo a la hora de reconocer el daño que ha causado tras la realización del procedimiento lo que va a dar lugar a la existencia de
error médico, surgiendo la
obligación de indemnizar por los daños y perjuicios ocasionados.
Y es que una fisura de estas características, no tratada de forma adecuada, podría
ocasionar que el material fecal saliera del colon, introduciéndose en el vientre, con la gravedad que ello podría implicar.
Un caso real
Un paciente precisamente sufrió un contratiempo de este tipo en la operación y su
médico especialista no advirtió la fisura que había ocasionado. Así, el paciente se marchó a casa, volviendo a los pocos días aquejado de dolores intensos en la zona de la tripa y la espalda.
Entonces,
el doctor quitó hierro al asunto, y en lugar de explorar la zona para verificar si había causado algún daño,
le comentó que era normal que se sufrieran ciertas molestias al día siguiente.
Al no recibir un tratamiento,
el paciente empeoró y quedó con fiebre postrado en la cama, debiendo ser intervenido de urgencia.
Ahí
sí hubo negligencia médica, pues el Doctor no verificó el estado del paciente.
No actuó con la diligencia debida al no realizar ese seguimiento de la operación, causándole con ello un grave perjuicio en su salud.
Y fue esa negligencia lo que dio
lugar a la obligación para aquél de indemnizar a su paciente.
José Alberto Andrío
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