NEGLIGENCIA POR FALLO Los facultativos médicos se encuentran entre los profesionales expertos más respetados en nuestra sociedad por la tarea que asumen en el cuidado de nuestra salud y bienestar.
No obstante, y pese a su generalmente impecable desempeño, en ocasiones, como todos, cometen errores, si bien en su caso estos podrían revestir consecuencias catastróficas. Y hasta un 40% de los mismos tienen lugar en el diagnóstico de los pacientes que ante ellos se presentan, en buena medida porque esa tarea de diagnóstico ha de ser realizada por la práctica totalidad de estos profesionales.
La importancia de un buen diagnóstico
En términos corrientes podría definirse el diagnóstico como un procedimiento médico de juicio a través del cual se identifica un síndrome, enfermedad, trastorno, patología o condición de salud (de carácter físico o psíquico) que afecta a un determinado paciente.
Todo diagnóstico requiere de una evaluación de diversas señales y signos a través de la cual se lleva a cabo la identificación de esos problemas reales de salud física o mental. Son relevantes como instrumentos a la hora de efectuarlo:
Las equivocaciones en el diagnóstico
Hechos como que una determinada dolencia pudiera presentar un cuadro de síntomas muy difuso, o si sus signos fueran muy difíciles de detectar, o el caso de que sus señales no se presentaran abiertamente en un determinado paciente en un principio; podrían dar lugar a que no se llevara a cabo un diagnóstico a tiempo de la misma.
Los errores y fallos de diagnóstico podrían venir motivados:
El mayor problema de ambas formas de error es que podrían perjudicar muy seriamente las opciones de tratamiento del paciente ante su enfermedad.
Y si bien esta realidad es, en ciertos casos, inevitable, dadas las complejidades que se ponen de manifiesto en la práctica médica, en otros casos una mayor atención y cuidado por parte del facultativo, dedicando algo más de tiempo al examen del paciente, podría haberlo evitado, siendo ese el entorno donde podría hablarse de negligencia médica por omisión o por error en el diagnóstico.