CIRUGÍA PLÁSTICA DEFICIENTE Una de las intervenciones en cirugía que mayor número de quejas y reclamaciones provoca cada año es la de pecho, bien tenga por objeto su aumento, a través del uso de implantes de silicona; bien sirva para su reducción o reconstrucción.
La complejidad en la reclamación en este tipo de operaciones
Cuando una paciente en una intervención de este tipo no queda satisfecha con el resultado obtenido, deben plantearse dos cuestiones:
Es, precisamente, por esa subjetividad por lo que estos casos revisten gran complejidad. Son las impresiones de la paciente, que en ocasiones no se corresponden con la realidad, la que le hacen sentirse infeliz con el resultado de su intervención.
Ciertamente, en otros casos puede resultar más evidente que los resultados no son los que hubieran debido producirse (por ejemplo, si de la operación resultan marcas o cicatrices, o si los pezones no quedan bien alineados).
En estos casos, la solución frente a ese problema podría lograrse sin necesidad alguna de recurrir a la vía judicial, siendo ésta tan solo oportuna si, aún con esta nueva intervención, el resultado continuara siendo insatisfactorio, o incluso si éste fuera incluso peor que el inicial.
El consentimiento informado en las intervenciones de cirugía plástica
Un cirujano plástico en ningún caso pudo quedar comprometido por ningún resultado particular, señalando generalmente tan solo unas directrices u objetivos generales para la intervención.
Además, este tipo de operaciones llevan aparejados una serie de riesgos, que normalmente son detallados previamente a las mismas, de modo que la paciente pueda prestar su consentimiento informado y plenamente consciente a la intervención.
Así, una vez que la paciente otorgó su consentimiento, aceptó que al someterse a la misma estaba asumiendo, así mismo, una serie de riesgos, pudiendo ser el resultado diferente a lo inicialmente deseado.
La negligencia en este ámbito
De este modo, la negligencia quirúrgica en las operaciones estéticas quedará circunscrita a aquellos casos en los que fuera una actuación manifiestamente culposa o negligente por parte del facultativo la que hubiera dado lugar a ese resultado defectuoso, de complicada o imposible reparación.
Es entonces cuando será posible interponer una demanda, valorando todas las pruebas disponibles y teniendo siempre en mente que únicamente ante casos flagrantes, por lo anteriormente dicho, los Tribunales darán la razón a la paciente insatisfecha con la intervención practicada.
Con lo dicho, lo más aconsejable es tratar de lograr un arreglo antes de que la cuestión derive en acciones legales. Normalmente una posterior intervención correctora será la solución más cómoda y eficaz, y con ella la paciente podrá obtener el resultado con el que soñó a la hora de someterse a la operación.