NEGLIGENCIA EN LA DETECCIÓN
DE UN CÁNCER DE PRÓSTATA
El
cáncer de próstata es la modalidad de cáncer con mayor incidencia entre los varones, estimándose que
afecta a uno de cada seis, especialmente a partir de los cincuenta años, haciéndose preciso por ello la realización de pruebas periódicas ante el urólogo para descartar su desarrollo.
Cualquier
error de diagnóstico o de interpretación de los resultados de las pruebas y análisis realizados podría resultar fatal para el paciente, pues si la enfermedad no se ataja a tiempo resulta extremadamente letal; pudiendo, pues, dar lugar a posibles casos de negligencia médica.
El desarrollo de la enfermedad y sus síntomas
Este cáncer
se genera por la mutación de las células prostáticas, teniendo lugar su multiplicación de forma descontrolada, causando así
dolor, disfunción eréctil o dificultades a la hora de orinar.
Los anteriormente descritos son posibles indicadores del desarrollo de la misma, si bien en ocasiones éste tiene lugar sin presentarse síntoma alguno.
Las pruebas para su detección
El elevado grado de virulencia que puede alcanzar este tipo de cáncer hace que se recomiende a los
hombres entre 50 y 75 años, incluso aunque no presenten síntomas, que se
sometan a pruebas de carácter periódico para detectar un posible desarrollo del mismo.
En el caso de los varones con un familiar directo (padres hijos o hermanos) diagnosticado de la enfermedad, deberían realizarlas a partir de los 45, y si tuvieran varios aquejados por la misma, a partir de los 40.
Fundamentalmente
se emplean las siguientes vías de prueba:
•
Análisis de sangre, en los que se mide la cantidad de Antígeno Prostático Específico (PSA), un tipo de enzima que es producido por ésta y que se lanza al torrente sanguíneo.
Una concentración elevada de la misma podría indicar la presencia de cáncer.
•
Examen manual, también llamado Tacto Rectal. Éste consiste en insertar un dedo con un guante y la debida lubricación a través del recto para palpar la parte de detrás de la próstata, lo que permitirá
verificar la posible presencia de nódulos en la misma.
En caso de que estas pruebas arrojaran resultados anormales, ello podría ser indicativo de la presencia del cáncer. En tal caso, éstos deben ser inmediatamente puestos en conocimiento del paciente, procediéndose a la realización de pruebas más profundas y que normalmente implican la extracción y el análisis microscópico de biopsias (muestras de tejido).
Las etapas en la progresión del cáncer de próstata
Se distinguen diversos niveles en su progresión:
a)
Nivel 1, en el que éste no es palpable a través del examen manual.
b)
Nivel 2, en el que es palpable pero está confinado en una cápsula.
c)
Nivel 3, en el que es palpable y ha salido al exterior de dicha cápsula, pero no más allá de la vesícula seminal.
d)
Nivel 4, en el que la extensión alcanza a otras partes del cuerpo, especialmente huesos y ganglios linfáticos, dando lugar a metástasis.
Tratamiento de la enfermedad y prognosis
Cuando la enfermedad
se detecta mientras aún está confinada en la cápsula, habrá grandes posibilidades de que, a no ser que se trate de una forma muy agresiva del mismo, pueda ser curado.
Así, en los
niveles 1 y 2, podrían aplicarse diversas opciones de tratamiento, incluyendo cirugía (la llamada prostatectomía radical), radioterapia, hormonoterapia, quimioterapia, o bien una combinación de ellas, ascendiendo las posibilidades de supervivencia durante más de cinco años tras el mismo al 90%.
Sin embargo,
si el cáncer se hubiera extendido fuera de la cápsula, no hay tratamiento posible. Una vez que el cáncer alcanza la etapa cuarta, la esperanza de vida se reducirá a dos o tres años como mucho.
Errores de diagnóstico del cáncer
Desafortunadamente,
algunos doctores no recomiendan a sus pacientes una rutina adecuada de tratamiento, y otros incluso ignoran ciertos resultados anormales obtenidos en las pruebas previas (examen rectal y análisis de sangre), de forma que para cuando el cáncer se manifiesta, muchas veces por acudir el paciente a otro especialista, éste resulta incurable.
Así,
el estado del paciente se puede ver trágicamente afectado por la falta de negligencia del facultativo que le examino, pudiendo estos casos ser constitutivos de
negligencia médica, dando entonces lugar a la obligación de compensar económicamente los daños y perjuicios ocasionados.
José Alberto Andrío
www.aa-indemnizaciones.com