LOS TIPOS MÁS FRECUENTES DE
ERRORES Y NEGLIGENCIAS MÉDICAS II
Los fallos y equivocaciones en el diagnóstico
Esta es una
modalidad muy frecuente de error médico (se da hasta en un 40% de los casos de negligencia médica) y que, además,
puede tener lugar en ámbitos muy diversos dentro de la Medicina moderna.
Odontología, cirugía, ginecología, oncología o estomatología, entre otras muchas, son áreas donde este tipo de errores pueden manifestarse.
A través de los
métodos científico-deductivos y las
pruebas, exámenes y análisis médicos (ámbito en el que se han producido grandes avances técnicos en los últimos tiempos),
nuestros facultativos pueden determinar nuestras patologías y dolencias antes incluso de que estas se desarrollen, permitiendo con ello preservar nuestra salud.
Sin embargo, aún
hoy día, se producen numerosos casos de error en el diagnóstico, a veces por tratarse de enfermedades con cuadros sintomáticos parecidos, y
en otros casos por el propio descuido o pasividad por parte del facultativo médico que lo llevó a cabo.
Y ello puede dar lugar en el paciente
al desarrollo de enfermedades muy graves y que se hagan crónicas en él, o incluso a su fallecimiento debido a que la falta de tratamiento médico favoreció hasta tal punto su desarrollo que se hizo incurable.
Algunas
enfermedades comúnmente no diagnosticadas son:
» El
cáncer: de mama, de pulmón, de colon o de próstata.
» Los
tumores cerebrales.
» La
neumonía.
» El
mesotelioma, que es un tipo de cáncer que afecta a la zona del abdomen, el hígado o el corazón, y que se genera por la exposición continuada al polvo de amianto.
» La
asbestosis, una enfermedad de los pulmones derivada también de la inhalación de amianto (también llamado asbesto).
Otros casos de fallo de diagnóstico podrían darse con la
apendicitis, las enfermedades y problemas cardiacos en general, el cáncer cervical y los melanomas y el cáncer de piel.
Las lesiones al feto o a la madre durante el parto
Las
complicaciones durante el alumbramiento pueden ser altamente amenazantes para la vida y la integridad física de la madre y el feto, especialmente cuando el facultativo que lo asiste falla a la hora de efectuar un tratamiento adecuado previamente al mismo, o mientras éste tiene lugar.
Son fallos muy graves la
no detección de ciertos agentes patógenos (especialmente el estreptococo de Grupo B en la madre),
no advertir que el feto pudiera estar sufriendo estrés durante el parto o
que en un determinado alumbramiento podría ser precisa una cesárea.
También es un error fatal
suministrar al niño ya nacido alimentos o compuestos no adecuados, sobre todo en aquellos casos en que tiene que permanecer en una incubadora por haber nacido prematuramente.
Todas estas modalidades de negligencia médica, además de poder causar la muerte del recién nacido,
podrían dar lugar a diversas formas de parálisis:
»
Cerebral, con un daño permanente sobre los centros motores de control y disfunciones motrices (por ejemplo, espasmos y falta de coordinación muscular).
»
De Erb, que implica una parálisis total en el brazo del neonato derivada de un daño en los nervios que rodean su hombro por tratar de tirar en exceso cuando éste no puede salir al exterior.
»
Facial, por causar un daño en los nervios faciales del bebe, generalmente por tratar de forzar el parto.
Además de las anteriores,
podrían causarse en el recién nacido otras lesiones, como por ejemplo fracturas en la clavícula, sobre todo en aquellos casos en que aquél sale del vientre materno de nalgas.
José Alberto Andrío
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