NEGLIGENCIA MÉDICA EN LA
DETECCIÓN DE UN TUMOR CEREBRAL


Isabel sufrió un evidente caso de negligencia médica derivado de los fallos en la comunicación sobre el tumor que se venía desarrollando en su cerebro.


Todo comenzó cuando la paciente, que trabajaba como asistente de enfermería, iba en una furgoneta especializada acompañando a uno de sus pacientes a la consulta del doctor. Se trataba de una visita rutinaria.


                Desafortunadamente, durante el trayecto, el vehículo se vio involucrado en un accidente, sufriendo ella un golpe en la cabeza, y teniendo que ser llevada junto con su paciente a Urgencias por una ambulancia.


                Para revisar su estado, se le practicaron a Isabel diversas pruebas una vez allí, incluyendo una resonancia magnética, radiografías y análisis de sangre. Los resultados de todas ellas parecían normales, por lo que el doctor le recomendó que fuera a casa y se tomara unos días de descanso.


                Unos cinco meses después del accidente, Isabel comenzó a sufrir dificultades de visión en uno de sus ojos. Creyó que todo se podía deber a que le habrían aumentado las dioptrías y necesitaría gafas nuevas, con lo que fue a su óptica.


                El encargado examinó su visión y para su sorpresa advirtió una anormalidad en ese ojo problemático, recomendándole que fuera a un oculista para una evaluación más minuciosa. Éste también coincidió en que había algo anormal.


                Mientras tanto, Isabel iba perdiendo progresivamente la visión en su ojo, y terminó yendo a una Clínica para que le realizaran pruebas en su cabeza. Y con una nueva resonancia magnética se evidenció que un tumor se había desarrollado en su cerebro y le estaba oprimiendo su nervio óptico.


                El doctor que la atendió quedó estupefacto cuando Isabel le comentó que se había realizado pruebas detalladas cinco meses antes y le habían comunicado que todo era normal. Muy extrañado, aquél le pidió que trajera los resultados de esa resonancia que se le había practicado tras su accidente.


                Tras obtener una copia de los mismos en el Hospital en que se practicó, la propia Isabel pudo leer lo siguiente: “La paciente tiene una masa que parece estar cerca del nervio óptico. Es recomendable hacer más pruebas”.
                Atónito, su doctor le preguntó: “¿No le dieron una copia de este informe?”, y “¿Nadie de ese Hospital le llamó para llevar a cabo análisis más detallados?” La respuesta a ambas cuestiones era negativa.


Negligencia médica de comunicación
En realidad, la actuación por parte de los facultativos que trataron a Isabel tras el accidente fue intachable en cuanto a la detección. Determinaron la presencia de un bulto extraño en el cerebro y recomendaron que se le practicaran pruebas más detalladas para concretar su estado.


Los problemas comenzaron una vez realizada la resonancia, pues nadie informó a la paciente sobre su verdadero estado, en lo que terminó siendo una fatídica cadena de errores.


                Por aquél entonces, el tumor era benigno, por lo que una intervención quirúrgica podría haberlo extraído y tras un periodo de convalecencia Isabel podría haber continuado realizando una vida normal, no perdiendo en modo alguno la visión en su ojo.


                Desafortunadamente, con esos cinco meses de desarrollo éste creció de tal modo que le causó ceguera permanente en su ojo. Y pese a pasar por quirófano para retirarlo, no hubo nada que pudiera hacerse para recuperar esa visión.


                Y todo porque el radiólogo que examinó la resonancia nunca puso en conocimiento del doctor de urgencias su resultado. Además, el doctor nunca recibió una copia sobre el informe de la misma.


Conclusiones sobre este caso
Un tumor fácilmente extraíble acabó causando la pérdida de visión en un ojo a Isabel. En otras palabras: se le causó un daño permanente y de consideración, que podría haberse evitado perfectamente, por una actuación carente de la diligencia que se le cabe exigir a un profesional sanitario.


                Isabel, en definitiva, fue víctima de un supuesto de negligencia médica, y decidió interponer una Demanda por ese motivo. Ante las evidencias de peso en su contra, la Entidad Aseguradora de ese Centro Hospitalario, le ofreció un acuerdo, recibiendo finalmente una indemnización por ese daño sufrido sin que el Juicio llegara a celebrarse.

José Alberto Andrío
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