¿PRODUCTOS PELIGROSOS?
LA LEY TE PROTEGE
Cualquier fabricante o distribuidor que pone en el mercado uno de sus productos tiene el deber de asegurarse de que éste no suponga un peligro en modo alguno para sus posibles usuarios, de tal forma que del empleo adecuado del mismo por parte de éstos, conforme con las posibles instrucciones adjuntas al mismo, no puedan sufrir daño alguno.
Esta obligación viene establecida por una Normativa específica en la que se fija una responsabilidad específica para aquellos casos en los que los consumidores sufren daños derivados del carácter defectuoso de los productos que estos adquieren o utilizan.
» ¿Cómo se articula esta responsabilidad del fabricante o importador?
Si deseas saber cómo funciona, puedes tomar como punto de partida una colisión con un automóvil. Imaginemos que alquilas un coche y, en un momento dado, te ves envuelto en un accidente grave.
En el caso de que tu Airbag no se hubiera activado debidamente debido a fallos en su diseño o en su instalación, podrías sufrir serios daños, pasando por traumatismos craneoencefálicos, rotura de la nariz, pérdida de dientes y otros de similar gravedad.
En este caso, el fabricante de ese automóvil sería responsable por tus lesiones en todo caso, con independencia de cualquier otro condicionamiento. Así, no sería preciso probar que esa Compañía actuó con negligencia o imprudencia al instalar el Airbag. Y sería indiferente el motivo por el cual tuvo lugar el accidente.
Es suficiente, por el contrario, alegar que el mecanismo no se activó, por presentar algún tipo de defecto; y que sufriste un daño como consecuencia del mismo. Ello te garantizará una compensación económica adecuada.
De este modo, la normativa trata de cubrir esa cierta desprotección e incertidumbre que a todos nos envuelve cuando decidimos optar por uno u otro producto.
» Brevemente, ¿Qué tipos de fallos o defectos podrían llevar a una compensación, en el caso de sufrir daños?
Cuando hablamos sobre “defectos” en los productos nos referimos a un sentido amplio de la palabra, incluyendo una gran variedad de errores, que podemos englobar en defectos:
Como vemos, cualquier tipo de fallo por parte del fabricante o el distribuidor que pudiera poner en peligro la salud o el patrimonio del consumidor podría conducirle a su responsabilidad por los mismos.
La Ley te protege, de forma que en caso de sufrir cualquier daño (personal o económico), puedas obtener una adecuada indemnización que te permita paliar ese perjuicio.
José Alberto Andrío
www.aa-indemnizaciones.com